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¿Cada cuánto debo hacerme tratamientos faciales?

Te contamos por qué la frecuencia ideal depende de tu piel, tus objetivos y el tipo de tratamiento.

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El contenido de este artículo es informativo y no reemplaza una evaluación profesional. Cada tratamiento debe indicarse de forma personalizada según las características y necesidades de cada paciente.

Esta es una de las preguntas más habituales dentro de una consulta estética: "¿Cada cuánto debería hacerme un tratamiento facial?"

Y aunque sería fácil responder "una vez al mes", la realidad es que no existe una frecuencia universal que sea correcta para todas las personas ni para todos los tratamientos.

La piel de una persona con manchas no necesita necesariamente lo mismo que una piel con acné, pérdida de firmeza, deshidratación o signos de envejecimiento.

Además, tratamientos que popularmente se agrupan bajo el concepto de "tratamientos faciales" pueden actuar de maneras completamente diferentes.

Primero debemos saber qué queremos tratar

Antes de decidir la frecuencia, deberíamos responder una pregunta mucho más importante: ¿cuál es el objetivo del tratamiento?

Podemos querer mejorar textura, tratar determinadas manchas, disminuir algunas líneas de expresión, recuperar volumen, controlar acné o simplemente mantener una piel saludable.

Dependiendo de ese objetivo, el profesional podrá recomendar tratamientos completamente diferentes.

Por eso copiar la rutina estética de otra persona, incluso si tiene una edad similar, no necesariamente producirá el mismo resultado.

Limpiezas y tratamientos de cuidado facial

Una limpieza facial profesional puede complementar una buena rutina domiciliaria, especialmente en personas con determinadas necesidades de la piel.

Sin embargo, eso no significa que absolutamente todas las personas necesiten realizarla cada 30 días.

El intervalo depende del tipo de piel, de los productos utilizados, de la presencia de acné o comedones, de la sensibilidad y de los procedimientos que se estén realizando simultáneamente.

La piel debe evaluarse antes de establecer una rutina.

Peelings químicos

Aquí la frecuencia cambia completamente porque existen peelings de diferentes profundidades y formulaciones.

En determinados protocolos con peelings superficiales pueden realizarse varias sesiones separadas por algunas semanas. Como referencia, la Academia Americana de Dermatología señala que algunos peelings superficiales pueden repetirse aproximadamente cada 2 a 5 semanas dentro de un tratamiento planificado.

Eso no significa que cualquier peeling deba repetirse bajo esa frecuencia. Los peelings medios o profundos tienen tiempos de recuperación y consideraciones completamente diferentes.

Por eso es importante no realizar este tipo de procedimientos simplemente siguiendo una recomendación vista en redes sociales.

Toxina botulínica

La toxina botulínica utilizada para determinadas líneas de expresión tampoco requiere aplicaciones mensuales.

En tratamientos estéticos faciales, sus resultados suelen mantenerse alrededor de 3 a 4 meses, aunque la duración puede variar entre personas.

La siguiente aplicación debería decidirse observando la evolución del paciente y no simplemente porque una fecha determinada apareció en el calendario.

Ácido hialurónico

Con los rellenos de ácido hialurónico ocurre algo similar.

No necesariamente deben retocarse cada pocos meses. Dependiendo del producto, la zona y el paciente, el efecto puede mantenerse durante períodos diferentes. Como referencia general, la AAD sitúa muchos rellenos de ácido hialurónico aproximadamente entre 4 y 12 meses.

Además, que haya transcurrido ese tiempo no significa automáticamente que el paciente necesite más producto.

Primero debe evaluarse cuánto relleno permanece, cómo se encuentra la anatomía y si realmente existe una indicación para realizar un retoque.

Láser, radiofrecuencia, microneedling y otros tratamientos

En estas tecnologías tampoco existe una sola regla.

Algunos procedimientos funcionan mediante sesiones, otros requieren períodos de recuperación y otros pueden utilizarse como tratamientos de mantención.

Incluso dentro de una misma tecnología pueden existir distintos equipos, intensidades y protocolos.

Por eso decir que una persona necesita "un láser cada cierto número de meses" sin evaluar su piel sería simplificar demasiado el tratamiento.

Más tratamientos no significan mejores resultados

Este es probablemente uno de los conceptos más importantes.

En medicina estética existe un momento para tratar y también un momento para permitir que el organismo responda al tratamiento.

Realizar procedimientos con mayor frecuencia de la necesaria no garantiza resultados superiores y puede aumentar irritación, inflamación u otras complicaciones dependiendo del tratamiento.

La estrategia debería ser progresiva y planificada.

La mejor rutina comienza fuera de la clínica

Ningún procedimiento reemplaza los buenos hábitos diarios.

La protección frente a la radiación ultravioleta es especialmente importante tanto para prevenir daño acumulativo como para mantener los resultados de numerosos tratamientos. La Academia Americana de Dermatología destaca la fotoprotección diaria como parte fundamental del manejo del daño solar de la piel.

Una buena rutina domiciliaria, protección solar y tratamientos correctamente indicados suelen ser mucho más importantes que realizar procedimientos constantemente.

Entonces, ¿cada cuánto debería hacerlo?

La respuesta correcta es: cuando tu piel realmente lo necesite y exista una indicación profesional.

Tu edad es solamente uno de muchos factores. También importan tu tipo de piel, antecedentes, exposición solar, tratamientos anteriores, estilo de vida y objetivos.

Una evaluación permite crear algo mucho más útil que una sesión aislada: un plan de tratamiento a corto, mediano y largo plazo.

No necesitas hacerte todos los tratamientos. Necesitas saber cuáles realmente tienen sentido para ti.

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